Quien empieza una novela, un vídeo, una ilustración o una pieza musical usa la ficha de concepto creativo al arrancar el proyecto y vuelve a ella cada vez que duda durante la producción. La pizarra reúne un marco para el núcleo y el público al que te diriges, un mapa mental que descompone el mundo narrativo, una cuadrícula con decisiones, referencias y prohibiciones por elemento, marcos para fijar el tono en tres palabras y un diagrama de flujo con el orden para cerrarlo todo. El tablero de tareas tiene cuatro columnas (por decidir, en exploración, decisión provisional y confirmado) y arranca con 4 tareas principales y sus subtareas, de fijar el concepto en una frase a construir criterios firmes, todas sin empezar.
♡ 0 Me gusta⧉ 0 CopiasAutor: WeProcess
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